Hablar de bullying (acoso escolar) incomoda… pero mirar hacia otro lado lo hace más fuerte. En consulta lo vemos: muchas familias notan “algo” (cambios de humor, dolores, excusas para no ir al cole) y tardan semanas en ponerle nombre. Este artículo busca ayudarte a identificar señales, actuar con calma y proteger al menor sin empeorar la situación.
En Avantia Salud Puente Genil acompañamos a familias y adolescentes en estos procesos, coordinándonos cuando hace falta con el centro educativo y ofreciendo apoyo psicológico y médico para reducir el impacto emocional.
¿Cómo de frecuente es el bullying en España?
Las cifras varían según cómo se mida (si se pregunta por “haberlo sufrido alguna vez”, por “frecuencia mensual”, si incluye ciberacoso, etc.). Aun así, los estudios coinciden en que no es algo raro ni puntual:
- Save the Children estimaba que un 6,5% del alumnado sufre acoso con frecuencia, y que un 15,8% lo sufre al menos varias veces al mes.
- UNICEF España (en un informe sobre adolescencia y tecnología) recoge que un 25% de adolescentes declara haber sufrido acoso escolar y cerca de un 10% ciberacoso.
- Fundación ANAR / Mutua Madrileña (encuestas a estudiantes) han señalado que en torno al 12,3% del alumnado indica que en su entorno cercano hay casos de acoso (presencial, ciberbullying o ambos).
El bullying no siempre se ve desde fuera. Y cuando se ve, normalmente lleva tiempo ocurriendo.
¿Quiénes son más propensos a sufrirlo?
No existe un “perfil” único. El acoso suele aparecer cuando alguien queda señalado como “diferente” o vulnerable en un grupo, y se mantiene si hay silencio, miedo o normalización.
Aun así, hay factores que aumentan el riesgo:
- Alumnado de origen migrante: en datos de Save the Children, la victimización “varias veces al mes” sube (en su análisis) en este grupo.
- Quienes ya han sufrido acoso presencial tienen más riesgo de que también exista componente digital (ciberacoso), y a veces se retroalimenta.
- Etapas de cambio (entrada a instituto, cambio de centro, repetición de curso), momentos de mayor exposición social.
- Diversidad visible o percibida (aspecto físico, acento, discapacidad, orientación/identidad, gustos, maduración temprana o tardía, etc.).
Y un matiz importante: a veces la víctima no encaja en el estereotipo. Puede ser sociable, sacar buenas notas o “parecer fuerte”. El bullying no siempre es físico: con frecuencia es psicológico, verbal o de aislamiento.
¿Cómo pueden detectarlo padres, familiares o profesores?
Aquí manda la observación… y las pequeñas incoherencias del día a día.
Señales frecuentes en casa
- Cambios bruscos de humor: irritabilidad, tristeza, llanto “sin motivo”.
- Somatizaciones: dolor de barriga, cabeza, náuseas antes de ir al centro.
- Excusas para no ir a clase o aumento del absentismo.
- Alteraciones del sueño: pesadillas, insomnio, despertarse agotado.
- Pérdida de apetito o atracones por ansiedad.
- Bajada de notas o bloqueo para estudiar.
- Aislamiento: deja planes, evita hablar, se encierra.
- Señales digitales: nervios al mirar el móvil, borrar chats, cambiar contraseñas, miedo a notificaciones.
Si no me cuenta qué pasa, quizá no es que no quiera: es que no puede
Señales en el aula o el patio (para profesorado)
- Cambios en la participación: de hablar mucho a callarse (o al revés).
- Risas, miradas, cuchicheos cuando el alumno interviene.
- Aislamiento sistemático en trabajos en grupo o recreos.
- Conflictos repetidos “siempre con los mismos”.
- Picos de tensión en entradas, pasillos, baños, salida del centro.
¿Qué hacer frente a un caso de bullying?
Cuando hay sospecha razonable, lo más útil es actuar pronto, con método y sin improvisaciones.
1) Escucha sin interrogar
Evita el “¿qué has hecho tú?” o “pues defiéndete”. Mejor:
- “He notado que lo estás pasando mal.”
- “Estoy contigo.”
- “Vamos a buscar ayuda y no vas a llevar esto solo/a.”
Objetivo: que el menor sienta seguridad, no juicio.
2) Registra lo ocurrido (especialmente si hay ciberacoso)
- Anota fechas, lugares, nombres, testigos.
- Guarda capturas, audios, mensajes, perfiles.
- Si hay amenazas o difusión de imágenes, no lo dejes pasar.
3) Contacta con el centro y activa el protocolo
Solicita reunión con tutoría/orientación/jefatura. Pide por escrito:
- medidas de protección inmediatas,
- supervisión en espacios de riesgo,
- seguimiento planificado (no “ya veremos”).
En España existe estructura institucional y observatorios de convivencia escolar; la intervención debe ser coordinada y formal.
4) No recomiendes “venganzas” ni confrontaciones en la puerta
Ir a hablar con los agresores o sus familias sin mediación suele escalar el conflicto. Mejor que el centro lo gestione con su protocolo.
5) Apoyo psicológico cuanto antes (aunque “no parezca grave”)
El bullying sostenido afecta autoestima, ansiedad, estado de ánimo y sensación de seguridad. Y no siempre se arregla solo cuando “cambia el curso”.
En Avantia Salud Puente Genil podemos:
- valorar el impacto emocional (ansiedad, tristeza, miedo, bloqueo),
- enseñar estrategias de regulación y afrontamiento,
- trabajar autoestima y habilidades sociales sin culpabilizar,
- orientar a la familia para actuar con el centro de forma eficaz,
- y, si hiciera falta, coordinar atención médica y psicológica.
Este artículo no sustituye una evaluación profesional. Si hay ideas de autolesión, amenazas graves o miedo intenso, hay que pedir ayuda urgente.
¿Cómo prevenirlo? (sin caer en “charlas bonitas”)
La prevención real no es un póster. Es cultura diaria.
En casa
- Rutina de conversación: 10 minutos al día sin pantallas (no solo “¿qué tal?”).
- Ensayar frases útiles: “Para. No me hables así.” / “Voy a contarlo.”
- Educación digital: privacidad, bloqueos, pruebas, uso responsable.
- Reforzar red social sana (amigos, actividades, deporte).
En el centro
- Vigilancia activa en puntos ciegos (baños, pasillos, patio).
- Normas claras y consecuencias consistentes.
- Trabajo con el grupo (observadores): el silencio mantiene el acoso.
- Programas de convivencia, mediación bien supervisada y apoyo del equipo de orientación.
Señal de buen pronóstico
Cuando el adulto actúa rápido y el menor se siente protegido, el daño baja muchísimo. El tiempo, en cambio, suele jugar en contra.
Si estás en Puente Genil o alrededores: apoyo profesional en Avantia Salud
Si sospechas o confirmas un caso de bullying, no tienes que gestionarlo a ciegas. En Avantia Salud contamos con un equipo clínico y psicológico habituado a trabajar con niños y adolescentes, y con un enfoque práctico: proteger, estabilizar emocionalmente y ayudar a recuperar la vida normal (clase, sueño, relaciones, autoestima).
A veces basta con pocas sesiones para ordenar el plan de acción. Y otras veces se necesita un acompañamiento más continuo. Lo importante es empezar.






